miércoles, noviembre 26, 2008

Agentes emocionantes del cambio que suman

Un compañero del Máster de la Cátedra UNESCO de Sostenibilidad intervino en un momento en el cual toda la clase desesperaba ante los informes Meadows y la poca esperanza que nos aportan otros estudios.. A mi me ayudó para recobrar las fuerzas para seguir con la lucha hacia un mundo más sostenible, aunque tenga que renunciar a muchas cosas. Este es su comentario:

Para muchos nos es difícil asumir compromisos. Probablemente porque pensamos que "salvar el mundo" es una tarea infinita y al ver al futuro como algo fantasmal preferimos detenernos.

En los países en vías de desarrollo, según cifras del 2002, de todos los jóvenes con DNI, sólo el 0.4% puede acceder a una educación superior, frente al 50% que se daría en países desarrollados. Por tanto, el recibir una formación universitaria, realmente, es un privilegio. Yo al estar en este espacio de formación lo siento así.

En el mundo se dan innumerables reuniones, foros, congresos, másters…en fin, diversos momentos en el que se analizan "la problemática, retos y perspectivas" de algo y la conclusión casi general es que "los países desarrollados", "los ricos", "los otros" son los que tienen que hacer algo. Recuerdo que cuando debatíamos un tema X en un grupo eclesial, se mencionó que algunos empresarios cuentan con más dinero que varios países pobres, ante lo cual uno de los líderes dijo "¿amigos, acaso ven a Bill Gates en esta sala?, si él estuviera, probablemente le daríamos a conocer nuestras ideas, pero aquí y ahora estamos nosotros, así que hablemos de nosotros, asumamos un compromiso realista y hagámoslo…". En verdad, ¿cómo nos situamos nosotros en esta realidad concreta? ¿No somos los que estamos discutiendo el tema y debemos también buscar una salida? A veces creemos que estamos por encima del mundo, decimos y hacemos cosas como si no fuéramos parte de él.

Cuando me referí a que nosotros somos la esperanza, es porque detrás de cada uno de nosotros, aparte la larga fila que no pudo ingresar, existe mucha gente que espera resultados de nosotros: nuestra familia, nuestros amigos, la sociedad. Tuve la oportunidad de presenciar algunas audiencias de la CVR (http://www.cverdad.org.pe) en el 2002, en los que madres campesinas quechua hablantes relataban el dolor de habérseles arrebatado a hijos y esposos. Para estas personas, así hayan pasado 20 años, su dolor es un presente permanente. Lo que me impactó fue cómo ponían "sus esperanzas" en nosotros, dirigían su mirada y nos decían "ustedes son nuestra esperanza para que nunca más ocurra violencia, hambre o sufrimiento...", "jóvenes, nosotros confiamos en ustedes, ustedes están para cambiar nuestro país, no se vayan, y si se van, regresen…"

Cris, tú dices bien al mencionar la naturaleza de la telaraña del capitalismo, pero es que no solo es difícil salir de allí, creo que en el fondo no queremos. Nos falta comprender nuestra propia identidad como un proceso relacional evolutivo, crecemos en relación con…, al no re-conocernos ocasionamos una ruptura. Por otro lado, es necesario comprender que hay etapas y procesos que nunca terminamos de construir. Y como todo equilibrio difícil e establecerse, a veces creemos haber logrado algo y nos estancamos. Creo que el ser esperanza también pasa por saber cómo somos y aceptarnos con un signo positivo, en el sentido que valemos. Así, dejaremos los diferentes escudos que empleamos para excusarnos de cuando en cuando.

Finalmente, voy a tomar frases de algunos de nuestros profesores:

- ¿Somos o no somos agentes de cambio? (¿somos o no agentes de esperanza?) (F. Magrinya)

- ¿Se puede generar cambio sin pasar por la emoción? (A. Stahel)

- En la sostenibilidad todo suma (J. Cendra)


Autor: Guido Vega

martes, noviembre 25, 2008

Consum productes naturals i locals

Vídeo campanya

Aquesta és una campanya de lluita contra les grans superfícies. El producte fresc es pot comprar al petit comerç i a cooperatives de consum. A aquest enllaç també podeu trobar com muntar una cooperativa de consum.

És important consumir producte local que fomenti l'economia propera, disminueixi el transport des de mercats llunyans i controlats per grans entitats que cada vegada s'enriqueixen més i tenen més controlat el món. En aquest sentit, existeixen iniciatives com el locavorisme.

Un altre tema que s'hauria de considerar a l'hora de fer la compra són els envasos necessaris per transportar el menjar. És necessari una bossa per cada tipus de verdura, fruita o llegum?

El retorn a la compra dels aliments al detall redueix el consum d'envasos totalment innecessaris i que acaben incrementant els nostres residus i encarint la seva gestió que al final acabem pagant la societat. Ni les grans superfícies ni els fabricants es fan càrrec dels envasos, tampoc els reemplenen com a altres països.

lunes, noviembre 24, 2008

Crematística


La economía capitalista en su versión actual hace agua por todos lados. Es un hecho incontrovertible. También lo es que una de las piezas fundamentales para construir una nueva economía es la soberanía alimentaria como concepto y como práctica.

Lo que ha entrado en profunda crisis es la economía del dominio de la no producción, de la especulación y dominio total de la actividad financiera. La lógica de convertir en mercancía cuanto bien, servicio o satisfactor aparezca en el horizonte. La lógica de la capacidad indefinida, para pocos, de producción, transporte y consumo globales. Es el imperio de lo que Boaventura de Sousa Santos llama la globalización localizada: aquellos procesos mundializados que subordinan o incluso anulan los procesos de las localidades. Los ejemplos sobran: semillas transgénicas que desplazan o incluso matan a las nativas; alimentos chatarra que desplazan a los tradicionales, hábitos alimenticios que sepultan las tradiciones culinarias regionales.

Se trata de la convergencia de múltiples crisis que actualmente padece el planeta y que retoma la declaración final de la quinta Conferencia Internacional de la Vía Campesina, celebrada la semana pasada en Maputo, Mozambique: crisis alimentaria, crisis energética, crisis ambiental, crisis económica, crisis financiera, crisis de seguridad humana global.

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Fuente: La Via Campesina

miércoles, noviembre 19, 2008

G20: un escenario incoherente que es necesario reescribir completamente

Damien Millet - Eric Toussaint

La cumbre del G20, que tuvo lugar Washington y congregó a los grandes países industrializados y emergentes, es un fiasco. La crisis financiera internacional es profunda, las Bolsas perdieron cerca de un 40% de su capitalización en octubre de 2008, los mercados financieros dependen de las decisiones tomadas por los Estados para aportar remedios que aclararían su futuro, hoy bien tenebroso. Los focos de actualidad internacional apuntaron durante un fin de semana sobre Washington. Y sin embargo?

Sin embargo, ¿qué pasó en Washington? Se representó un triste espectáculo, un escenario francamente carente de credibilidad, que conmovió a muy pocos espectadores. En las películas policiales, aparecería como bastante extraño que las llaves del Tribunal de Justicia se confíen a los culpables de un crimen abominable. Es, sin embargo, lo que el G20 está organizando?

Desde la crisis de la deuda de 1982, los grandes países industrializados promovieron con vigor medidas económicas neoliberales que el FMI y el Banco Mundial se encargaron de imponer a los países en desarrollo. El Sur, apresado por un sobreendeudamiento causado por la caída de los precios de las materias primas durante las décadas 1980-90 y por un alza brutal de los tipos de interés decididos por Estados Unidos en 1979, se vio obligado a reformar su economía para poder cumplir con sus acreedores, a elección: desregulación loca, privatizaciones masivas, apertura de los mercados en favor de las grandes empresas de los países industrializados, reducción de los presupuestos sociales y de la función
pública?Todos los males provenían - según el pensamiento impuesto -, de un exceso de Estado, y era necesario reducir su influencia sobre la esfera económica a toda costa, incluso - y sobre todo - si pretendía
defender el interés del mayor número de personas.

Para las poblaciones del tercer mundo, el remedio impuesto por el FMI, el Banco Mundial y luego la OMC, a petición de los dirigentes de los países del Norte, fue peor que la enfermedad. Los levantamientos
anti-FMI se multiplicaron, por ejemplo cuando el precio del pan se duplicaba en una noche. Con la notable excepción de algunos Gobiernos de izquierda, a menudo muy desestabilizados tras bastidores para que
vuelvan al redil, la mayoría de los Gobiernos del Sur aplicó estas medidas sin pestañar. Presentada como indispensable para la creación de riqueza, la desregulación económica se extendió al planeta entero. Las
instituciones financieras privadas entonces tuvieron las manos libres para inventar productos financieros cada vez más complejos con el fin de acumular cada vez mayores beneficios, libres para cerrar los ojos sobre las consecuencias económicas reales. Se crearon algunos ingenios financieros que confundían sin permitir el menor control de las autoridades, y por supuesto sin ninguna moral. Mientras eso fue posible,
se disimuló la cara indeterminada de esta desregulación detrás de despreciables bonitas cifras de crecimiento, sin revelar que este crecimiento se refería solamente a los más ricos y que se asistía en
realidad a un crecimiento extraordinario de desigualdades.

[...] La crisis financiera internacional se desencadenó en agosto de 2007 y se agravó durante el año 2008. Grandes bancos (Northern Rock, RBS, Bear Stearns, ING, Fortis, Dexia, UBS y tanto de otros), grandes compañías de seguro (AIG), grandes organismos de crédito hipotecario (Freddy Mac, Fannie
Mae) pidieron ayuda al Estado que menudo aceptó reflotarlos u organizar su rescate. Pero el Estado, en vez de aprovechar la ocasión para retomar el control de esta mecánica infernal que se volvió loca, dejó el poder
de decisión en manos de los que pidieron ayuda, o sea en manos de los mismos que condujeron la economía mundial al callejón sin salida actual.

Esta cumbre del G20 es reveladora de que no se aprendió ninguna lección. Los viejos demonios del pasado están siempre allí. El FMI y el Banco Mundial, aunque deslegitimados por el fracaso de las medidas impuestas desde hace 25 años y por la crisis de gobernabilidad que los afecta desde hace unos años (dimisión forzada de Paul Wolfowitz de la Presidencia del Banco Mundial, dimisiones de Horst Köhler y Rodrigo Rato del FMI antes del final de su mandato, reciente investigación en torno a Dominique Strauss-Kahn en el FMI), están todavía en el centro de las soluciones propuestas. La reanudación de las negociaciones en la OMC para aumentar la desregulación económica, que acaba de demostrar su
fracaso, se vuelve a poner sobre el tapete. Mientras que hasta hace poco los préstamos del FMI ya no encontraban interesados, ahora aparecieron Hungría, Ucrania y Pakistán como interesados. Contrariamente a las denegaciones de las instituciones en cuestión, las mismas condicionalidades inadmisibles están todavía en vigencia: como contrapartida del último préstamo, Hungría debió decidir entre otras
cosas la supresión del decimotercero sueldo (aguinaldo) y la congelación de los salarios para los funcionarios. El Japón incluso propuesto proporcionar hasta 100 mil millones de dólares al FMI para que pueda aumentar sus préstamos y proseguir su desastrosa acción. Por otra parte, la reunión de Washington para encontrar una solución mundial a la crisis actual no se celebra en el marco de las Naciones Unidas, sino en el marco limitado del G20. Son pues los promotores de un modelo injusto y no viable a largo plazo los encargados de resolver el problema. Las únicas soluciones propuestas defienden el interés de los grandes acreedores. Las poblaciones y los países pobres, como es habitual, no tienen participación.

Cuando un escenario se presenta tan incoherente y tan mal armado, siempre se espera una reacción que aporte un poco de justicia y moral al conjunto. Esta reacción no puede provenir sino de las luchas sociales
que impondrán en todo el mundo una reorientación radical de las elecciones económicas. Y si la película termina tan mal como comenzó, el riesgo es grande que los espectadores estén de verdad muy descontentos y lo hagan saber a los veinte promotores de la Cumbre de manera más bien vehemente?

Traducido por Guillermo Parodi.

Damien Millet es portavoz del CADTM Francia (Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo, www.cadtm.org), autor de África sin deuda, Icaria, Barcelona, 2008. Eric Toussaint es presidente del CADTM Bélgica, autor de Banco del Sur y nueva crisis internacional, El Viejo Topo, Barcelona, 2008; Abya-Yala, Quito, 2008; Observatorio DESC-Bolivia, La Paz, 2008. También es autor de Banco mundial: el golpe de estado permanente, El Viejo Topo, Barcelona, 2007; Abya-Yala, Quito, 2007; CIM,
Caracas, 2007; Observatorio DESC-Bolivia, La Paz, 2007.

domingo, noviembre 09, 2008

Deuda externa capitalista


Lo siguiente es una Exposición del Cacique Guaicaipuro Cuatemoc ante la reunión de evJefes de Estado de la Comunidad Europea (08/02/2002).

Con lenguaje simple, que era trasmitido en traducción simultánea a más de un centenar de Jefes de Estado y dignatarios de la Comunidad Europea, vel Cacique Guaicaípuro Cuatemoc logró inquietar a su audiencia
cuando dijo:

“Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuatemoc he venido a encontrar a los que celebran el encuentro. Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que la encontraron hace solo quinientos años. Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es
bastante. Nunca tendremos otra cosa.

El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron..
El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme.
El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento. Yo los voy descubriendo. También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses.

No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa. Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir la devolución inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios.

Yo, Guaicaipuro Cuatemoc, prefiero pensar en la menos ofensiva de estas hipótesis. Tan fabulosa exportación de capitales no fueron más que el inicio de un plan 'MARSHALLTESUMA', para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización. Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos preguntarnos: Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados . por el Fondo Indoamericano Internacional?

Deploramos decir que no. En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, en armadas invencibles, en terceros reichs y otras formas de exterminio mutuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como en Panamá, pero sin canal. En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses, cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta y provee todo el Tercer Mundo.

Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman, según la cual una economía subsidiada jamás puede funcionar y nos obliga a reclamarles, para su propio bien, el pago del capital y los intereses que, tan generosamente hemos demorado todos estos siglos en cobrar. Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarle a nuestro hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas del 20 y hasta el 30 por ciento de interés, que los hermanos europeos le cobran a los pueblos del Tercer Mundo.

Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo del 10 por ciento, acumulado sólo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia. Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés compuesto, informamos a los descubridores que nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y 16 millones de plata, ambas cifras elevadas a la potencia de 300.

Es decir, un número para cuya expresión total, serían necesarias más de 300 cifras, y que supera ampliamente el peso total del planeta Tierra. Muy pesadas son esas moles de oro y plata. ¿Cuánto pesarían, calculadas en sangre?

Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar ese módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo.

Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los Indoamericanos. Pero sí exigimos la firma de una Carta de Intención que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente, y que los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera, como primer pago de la deuda histórica...”

Cuando el Cacique Guaicaipuro Cuatemoc dió su conferencia ante la reunión de JEFES DE ESTADO DE LA COMUNIDAD EUROPEA, no sabían que estaba exponiendo una tésis de Derecho Internacional para determinar LA VERDADERA DEUDA EXTERNA, ahora sólo resta que algún gobierno latinoamericano tenga el valor suficiente para hacer el reclamo ante los Tribunales Internacionales.

sábado, noviembre 08, 2008

El gueto de Pedralbes

en Barcelona sólo hay un barrio con pinta de gueto, y ese barrio es Pedralbes. En Pedralbes encontramos buena parte de los elementos característicos antes mencionados. Homogeneidad étnica, cultural, religiosa y socioecónomica. El Ayuntamiento de Barcelona debería tomar medidas para evitar su aislamiento. Diversificando sus usos, sus gentes, sus lugares comerciales o de ocio, sus escuelas, sus calles y plazas. En los datos que maneja el consistorio no hay nunca sorpresas. Pedralbes es siempre el líder en esperanza de vida, en menor tasa de paro, en mayor tasa de titulados superiores, o en la poca presencia de personas con insuficiencia de instrucción. Si creemos que la ciudad debería ser más agora que ecclesia, necesitamos diversificar usos, lugares, espacios, gentes y maneras de hacer y ganarse la vida. Y es ahí cuando el Raval es el ejemplo que seguir, y Pedralbes el caso que evitar. Los espacios públicos del Raval están siempre a rebosar. Como demostración de la vitalidad de sus gentes y de lo precario de sus viviendas. Los espacios públicos de Pedralbes asustan por su soledad. Apenas unas sombras nocturnas paseando perros o unas siluetas matutinas moviendo cochecitos. Un ejemplo de la correlación negativa entre calidad de residencia privada y uso del espacio público. Si buscamos una ciudad compleja y rica en matices y formas de vida, deberíamos facilitar la vida a aquellos que más complejidad soportan (Raval) y deberíamos complicar la vida a aquellos que más simplicidad sobrellevan (Pedralbes). No estaría mal imaginar unas cuantas iniciativas de vivienda social para jóvenes o ancianos en Pedralbes, algunas iniciativas para diversificar escuelas o centros de asistencia primaria, y tratar también de mejorar las ratios de uso de los jardines y plazas. Todo ello antes de que el gueto de Pedralbes acabe siendo un peligro.

Joan Subirats es catedrático de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Recorte El País, 21/07/05

miércoles, noviembre 05, 2008

"Los que se hipotecaron tienen má́s culpa de la crisis financiera que los banqueros"

Sábado, 01 de noviembre de 2008 | EXPANSIÓN

DAVID LEWIS, REPRESENTANTE DEL SECTOR FINANCIERO BRITÁNICO
Publicado el 31-10-08, por Roberto Casado. Londres

David Lewis, el representante oficial del sector financiero británico, cree que las personas que se endeudaron para comprar viviendas por encima de sus posibilidades en países como España han provocado buena parte de los problemas actuales en la economía global.

“Fue estúpido que la gente aceptara préstamos equivalentes al 120% del valor de la vivienda. Eso ha originado en países como España una burbuja inmobiliaria que ahora se está pinchando”, ha dicho Lewis esta mañana en un encuentro con prensa extranjera en Londres.

Lewis, que dejará su puesto como representante de la City el 7 de noviembre, ha mostrado una clara actitud defensiva ante la extendida opinión de que los banqueros son los causantes de la crisis. Sólo aceptó la responsabilidad de una “minoría” de banqueros.

A su juicio, la lista de culpables por la crisis, de mayor a menor responsabilidad, comienza por los reguladores, sigue con las agencias de calificación de deuda y tiene en tercer lugar a los que aceptaron los créditos. Sólo en cuarto lugar aparecen “algunos banqueros”, y en quinto lugar los Gobiernos.

En el caso de los reguladores, Lewis considera que el gran problema es que muchos de ellos no conocen a fondo cómo funciona la industria financiera. “Hacen falta reguladores que se sepan los trucos”, afirma, “para lo que deben haber trabajado en bancos o aseguradoras”. Puso como ejemplo el caso de la FSA británica (regulador financiero británico), que no detectó la “mala gestión” de Northern Rock, el banco que tuvo que ser nacionalizado para evitar su quiebra. Según Lewis, el impacto de este banco ha sido “desproporcionado”, ya que a su juicio, “el resto del sector financiero británico está bien gestionado. Sólo ha tenido un problema de liquidez, lo que explica la intervención del Gobierno con las inyecciones de capital”.

Lewis, cuyo cargo es elegido en votación por las empresas financieras y por los residentes en el barrio de la City, cree que de cara al futuro hay que implantar una regulación global más eficiente, pero que evite impulsos proteccionistas “como los que se están produciendo en Francia y Alemania”. En su opinión, la salida a la crisis es que los Gobiernos “garanticen los préstamos de los bancos a las pequeñas y medianas empresas” y admitió que hace falta que se imponga una mayor exigencia de capital a las entidades.

El representante de la City, que además de este cargo institucional se encarga de los asuntos administrativos de la Square Mile (el barrio de Londres donde se ubican muchas oficinas de las firmas financieras), opinó sobre diversos acontecimientos muy alejados de la capital británica. Espera que “los demócratas estadounidenses no castiguen el sector financiero de Nueva York”, se mostró “triste” por los acontecimientos económicos en Argentina, pidió a China que “impulse el consumo” y criticó a Irlanda por garantizar los depósitos bancarios sin consultar a otros países. Además, se mostró seguro de que Londres y Nueva York seguirán siendo los centros financieros del mundo.

Y por último, hizo una recomendación a los londinenses. “En lugar de gastar el dinero en los centros comerciales, lo pondría en el banco”.

lunes, noviembre 03, 2008

Internalización de las externalidades

Llevo meses reflexionando en el abandono del concepto de Responsabilidad Social Empresarial
o Corporativa. Los lobbies que controlan las entidades certificadoras desacreditan el término en sí. Pese a todo ello, sigo creyendo que parte del cambio que estamos experimentando en nuestros días vendrá de la mano del mundo empresarial.

El debate que planteo es sobre la obligatoriedad de tal Responsabilidad. Responsabilidad con R mayúscula para caracterizar el concepto que intento definir. Es decisión de la empresa elegir el envase en el cual va a comercializar su producto. Elige el envase en función del coste del material, de la ligereza del mismo para optimizar el transporte, en función del uso en el momento de su consumo e incluso se detiene a elegir idiomas y cumplir las normativas de cada país.

Esa empresa, en cambio, no valora qué coste tiene la recuperación y reciclaje de esos envases y esa variable no la tiene en cuenta. No le importa si sus envases son voluminosos o si podrían ser de algún material más fácilmente recuperable o rellenable. No se preocupa de recogerlos y gestionar su limpieza para su posterior reutilización. Tampoco los recoge para generar nuevos envases. Esa recogida, gestión, reutilización o almacenamiento son asumidas por la administración, por el dinero público, y por lo tanto la sociedad se está haciendo cargo de esos residuos. Unos residuos sobre los que no ha tenido ninguna capacidad de decisión, pero, en cambio, si debe asumir su posterior gestión.

Una empresa que internalice esos costes y los gestione puede llamarse Responsable.

Sigamos ejemplificando, cómo las empresas externalizan costes que deberían asumir. También decide si va a fabricar ese producto en algún país en el cual la mano de obra sea tan barata que valga la pena cargar con el coste transporte desde su punto de fabricación hasta el punto de venta. No consideraré para este ejemplo las emisiones de CO2 extra producidas por ese transporte extraordinario. Pero sí consideraré la mano de obra que deja de generar en el punto de venta y que, como ya se está produciendo desde hace años, provoca que numerosas fábricas cierren y que colectivos asalariados pasen a formar parte de personas sin trabajo que tienen un subsidio de paro que pagamos entre toda la sociedad.

Evidentemente, una empresa se crea para ganar dinero. Pero ocurre de forma recurrente que los estados deben enmendar los extremos a los que lleva la economía de libre mercado y su ilógica forma de funcionamiento. Si estas empresas tuvieran que mantener a las personas que dejan desprovistas de empleo hasta que consigan un nuevo trabajo, quizá valorarían de otra forma los costes de personal. Y si el supuesto estado del bienestar no subvencionara el subsidio de desempleo y las personas no tuvieran poder adquisitivo para absorber lo que la empresa genera, también valoraría los despidos de otro modo.

Estas son algunas de las variables que el mundo empresarial considera para rentabilizar su producción, n, distribución y venta. Si a nadie sorprende que una empresa externalice la producción en otro país, porqué habría de sorprender que los estados hiciesen responsables a las empresas de los residuos generados y elevara los impuestos de las importaciones para proteger a la población del desempleo o de la pérdida de calidad de vida o de aquello que el estado estimase oportuno..

Los estados no pueden hacer eso, porque ya no representan a nadie. Las grandes organizaciones son difíciles de gestionar y las formas de gobernabilidad vigentes. Están a merced de las grandes empresas y transnacionales que son las únicas formas de organización que consiguen crear leyes que las protejan y las ampare de cualquier responsabilidad que no les convenga.