viernes, febrero 17, 2012

K-Pax

23’30”
La familia sería una incongruencia como en muchos otros planetas. (…) En K-Pax, a lxs niñxs no los crían su madre y su padre biológicxs, sino todo el mundo circulan entre nosotrxs aprenden de unx y luego de otrx. En K-Pax no existe el matrimonio, no hay esposas ni maridos y tampoco familias.

(…)
- Entonces, ¿qué hay de la estructura social, los gobiernos?
- No, no necesitamos tenerlos.
- ¿No tenéis leyes?
- Ni leyes ni jueces.
- ¿Cómo distinguís el bien del mal?
- Todo ser del universo distingue eso, Marc.
- Sí, pero… ¿y si alguien hace algo que está mal? Si comete un asesinato o una violación ¿Cómo lx castigáis?
- Voy a decirte una cosa Marc, la humanidad, la mayoría suscribís la política del ojo por ojo, una vida por otra, que en todo el universo se considera una estupidez. Vuestros Budha y Jesucristo tenían una visión muy distinta, pero nadie les presta atención ni siquiera lxs budistxs o lxs cristianxs. La humanidad… te aseguro que cuesta imaginar como habéis llegado tan lejos…
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4 comentarios:

Víctor (Dialogotomía) dijo...

Hola, Cris.
Creo que el ser humano evolucionará en el futuro hacia una mayor libertad en la que ya no serán necesarios ni Dios, ni la esposa ni el marido...y puede que tampoco la Guardia Civil
Pienso que sólo desde la libertad absoluta, sin condicionantes, podremos conocer un concepto tan abstracto y puro como el amor.
Mientras dependamos y necesitemos, no habrá lugar para dar con la esencia.
Conozco esa película (K-pax) desde hace mucho tiempo y tengo un enlace a ella en mi blog, con este diálogo que tu has reflejado.

Cris Pérez dijo...

Hola Víctor,

Como he colgado en tu blog el dilema de la libertad absoluta debe lidiar con la libertad de las demás personas. Encontrar el justo equilibrio es sumamente complicado (al menos para mí)

Víctor (Dialogotomía) dijo...

La cuestión ya no es que mi libertad absoluta haya de lidiar con la libertad de las demás personas.
Es más problemático que mi libertad tenga que lidiar con la ENVIDIA de las demás personas.

Ese es, según mi punto de vista, el verdadero problema de la libertad.

Cris Pérez dijo...

No creo que todas las personas tengamos la misma capacidad para enfrentarnos a nuestros miedos y ser libres.

Me da pena, admitirlo, pero no todo el mundo puede hacerlo. Existen algunas personas privilegiadas que tienen esa capacidad y no temen desafiar la normalidad y cambiarla.

Cuando hablaba de lidiar con la libertad de las otras personas me refería al respeto que las otras personas merecen de sus procesos y decisiones sin imposiciones ajenas (incluidas las mías).

Lo que sí me molesta es que traten de imponerme lo que quieren que sea o lo que esperan que haga y yo tampoco quiero imponer nada. Respeto la libertad, pero admito que toda vivencia se debe dar en un contexto de convivencia y pienso que si no se define de otra manera, la "normalidad" existente es la que prevalece.

También existe la envidia, pero ese sentimiento no me aporta nada, prefiero obviarlo y me da igual la envidia de las otras personas.