lunes, junio 03, 2013

Religión y química

Hoy en una red social, leo de un Tweet de no sé quien:

"El profe de química dice que no se puede convertir el agua en vino, el de religión dice que sí. Y hay que aprobar las dos asignaturas."

Sé que es una broma fácil que supongo que trata de caricaturizar la religión o las incoherencias existentes en la educación y entre el profesorado. Personalmente, me parece patético que nuestra sociedad tenga una capacidad de pensamiento tan mediocre y me pregunto ¿por qué de forma aislada las personas pensamos y podemos incluso razonar, pero cuando el grupo es más grande de dos nos aborregamos?
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Sinceramente, me aburre estar explicando una y otra vez lo mismo. Me aburre que se cuestione el valor que puede aportar una asignatura como la religión. ¿Por qué no se cuestiona el valor que tienen las matemáticas o la química?

La religión o la filosofía impartidas adecuadamente nos podrían proporcionar el espíritu crítico necesario para poder constituir una sociedad madura y no robotizada con protocolos, normas y funciones, que se cree la ciencia como un dogma sin cuestionar nada más. Me parecen ingenuas y superfluas las quejas sobre la carga lectiva, no le hacen ni un rasguño al problema de raíz y tampoco aportan ninguna solución.

Pero no es más que el reflejo de una sociedad que discute sobre la inclusión o no inclusión de la religión, sobre si los profesores son los que deben detectar antes que los padres que una niña tenga problemas de audición (es que esta fue otra anécdota que me explicaron que aumenta mi cabreo). Una sociedad que no es capaz de responsabilizarse de su educación y de su vida para unirse y refundarse en la sociedad proyectada.

¡Joder! ¿Nadie conoce la frase: "Hablar es fácil, pero callar requiere prudencia y dominio. Que tus palabras sean más importantes que el silencio que rompes"? ¿Alguien sabe lo que es la crítica constructiva?

Existen propuestas y alternativas, ¿podemos escoger algunas de ellas, hacerlas propias y dejar a quienes quieren imponer un modelo que no se adapta a lo que necesitamos que se queden solos con su corrupción y con su moneda de especulación y ingeniería financiera?

Existen escuelas alternativas, modelos de educación alternativos, podemos crear cooperativas, mercados de intercambio, consumir productos locales, minimizar la dependencia energética, minimizar la polución, podemos tener alimentos mucho más saludables cultivados y criados con nuestras propias manos, reutilizar y cambiar ropa, cuidarnos entre nosotrxs, etc. ¿y qué hacemos? Criticar, hablar y cagarnos de miedo como un puto rebaño de ovejas tontas.

Pues eso, sigamos huyendo sin saber ni hacia donde y si una oveja se cae por un precipicio, no pasa nada, somos muchas, sigamos huyendo hasta caer todas.

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