lunes, septiembre 21, 2009

Fin política tal y como la conocemos

El escenario político de los últimos años está llegando a su agotamiento. No será fácil alumbrar uno más decente, dada la enorme bajeza, institucional y cultural, a la que hemos llegado debido a la responsabilidad de muchos, quizá de todos, al perseguir una transición (...) que, en ausencia de un proyecto de cierto grosor, ha quedado tan sólo en (...): barra libre a un mercado estilo ley de la jungla, concesiones sin límites a un propiedad sin valentía, demolición, y posiblemente fin, de todo derecho social. Resultado: un decisionismo granujiento, a sumar a la tradición nacional de evadir en todo lo posible la ley y el fisco.

Sobre la izquierda es incluso capcioso volver; se la llama extrema sólo porque presta cierta atención a los sufrimientos del trabajo y muestra una cierta sensibilidad ante la zozobra de las consciencias.
(...)

No es posible que esperemos del Partido Democrático ni tan si quiera una puesta al día del keynesianismo a la altura de 2009: la crisis está por entero en las manos de quienes la han provocado, y los que van cargar con el gasto son las clases más débiles y los trabajadores de todo tipo debido al descenso continuo de la ocupación. Esto no es sólo un problema nuestro, también Obama se encuentra en peligro atorado como está entre el corporativismo de la sociedad norteamericana y la herencia cada vez más envenenada del Oriente Medio. En conclusión, “izquierda”, palabra que creíamos inutilizable por su blandura, se ha convertido incluso en símbolo de extremismo. (...)

(Fin de ciclo, Rossana Rossanda)

1 comentario:

Cris Pérez dijo...

La crisis sistémica que estamos viviendo nos alerta que las soluciones de izquierdas, derechas, centro o corporativistas no son válidas. La democracia como la vivimos hasta ahora tampoco, ya que hemos cedido nuestros derechos a cambio de dinero y bienestar.

Queremos deshacernos de las obligaciones y tener todos los derechos, pero eso no es posible. No podemos vivir en una sociedad enferma.

La Tierra es como un cuerpo humano, padece enfermedades y lanza avisos. Cuando alguna cosa no va bien, nuestro metabolismo no avisa con fiebre, diarrea, sarpullidos o similar. Ahora nuestro metabolismo está lanzando avisos de todo tipo. Podemos esconder los males bajo aspirinas y química o podemos revisar nuestros estilos de vida para cambiarlos hacia un estilo más saludable.

El modelo político es un modelo que también está obsoleto. Una persona o equipo no pueden mandar, planificar y prever las repercusiones de sus acciones más allá de los cuatro, seis o los años que sean de su mandato. Tampoco la sociedad puede evaluar la validez del mismo hasta pasado un periodo razonable.

En nuestra sociedad inmediata, exigimos a los gobiernos respuestas inmediatas, subvenciones inmediatas. No importan las repercusiones futuras. Así las inversiones en grandes infrastructuras son mejor consideradas y más visibles.