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martes, abril 03, 2012

Ubuntu

Un antropólogo que estudiaba los hábitos y costumbres de una tribu en África, y porque él siempre estaba rodeado de niños de la tribu, decidió hacer algo divertido entre ellos; consiguieron una buena cantidad de caramelos en la ciudad y los pusieron a todos en una canasta decorada con cinta y otros adornos, y luego dejaron la canasta debajo de un árbol.

Luego llamó a los niños y propuso un juego: que cuando él dijese "ahora", ellos deberían correr hasta aquel árbol y el primero que llegase a la canasta sería el ganador, y tendría derecho a comerse todos los caramelos él solo.

Los niños fueron colocados en fila, esperando la señal acordada.

Cuando dijo "¡Ahora!" Inmediatamente todos los niños se cogieron de las manos y salieron corriendo juntos hacia la canasta. Llegaron juntos, y comenzaron a dividir los caramelos, y sentados en el suelo, los comieron felices.

El antropólogo fue a su encuentro y les preguntó indignado por qué habían ido todos juntos, si sólo uno pudo haber tenido toda la canasta.

Entonces, los niños respondieron:
–¡¡¡UBUNTU!!! ¿Cómo uno de nosotros podría ser feliz si todos los otros estuviesen tristes?

UBUNTU significa: - "Yo soy porque nosotros somos!"

miércoles, febrero 01, 2012

La conquista del pan, Kropotkin

Somos ricos, muchísimo más de lo que creemos. Ricos por lo que poseemos ya; aún más ricos por lo que podemos conseguir con los instrumentos actuales; infinitamente más ricos por lo que pudiéramos obtener de nuestro suelo, de nuestra ciencia y de nuestra habilidad técnica, si se aplicasen a procurar el bienestar de todos.

(...) ¿Por qué esa inseguridad del mañana (hasta para el trabajador mejor retribuido) en medio de las riquezas heredadas del ayer y a pesar de los poderosos medios de producción que darían a todos el bienestar a cambio de algunas horas de trabajo cotidiano?

(...) Porque todo lo necesario para la producción ha sido acaparado por algunos (...), amparándose en pretendidos derechos adquiridos en el pasado, hoy se apropian dos tercios del producto del trabajo humano, dilapidándolos del modo más insensato y escandaloso. Porque reduciendo a las masas al punto de no tener con qué vivir un mes o una semana, no permiten al hombre trabajar sino consintiendo en dejarse quitar la parte del león. Porque le impiden producir lo que necesita y le fuerzan a producir, no lo necesario para los demás, sino lo que más grandes beneficios promete al acaparador.

Publicidad sexista que perjudica a toda la sociedad


Jean Kilbourne ofrece una charla sobre la imagen que se proyecta de la mujer mediante la publicidad y los efectos en la sociedad y en la mujer.

¿Cómo la imagen de la belleza ideal afecta la autoestima de las mujeres?

¿Qué influencia tiene sobre cómo se sienten sus parejas con la mujer real con la que están?

domingo, octubre 16, 2011

Anarquismo solidario

Errico Malatesta
"La Protesta Humana" Buenos Aires 1º de agosto 1897"

"El Gobierno no quiere saber nada, de los intereses de los trabajadores… y se comprende…

(...) El gobierno emana de los propietarios: necesita para sostenerse de su apoyo: sus miembros, son también propietarios ¿ cómo podría, pues, obrar a favor de los intereses de los trabajadores?

(...) Querer proteger a todos es un absurdo, por la sencilla razón de que el gobierno nada produce y no puede sino desequilibrar la riqueza producida por los otros.

Todos los gobiernos son iguales, resulta que después de la revolución nos habremos quedado como antes. (...) por esto que no queremos gobierno. Ud. sabe (...) que anarquía significa sociedad sin gobierno."

martes, junio 28, 2011

Discriminación en Mercadona: obligación de maquillaje

Maquillaje obligatorio, prohibidos piercings, tatuajes y barba de dos días. ¿Qué vendrá después? ¿Exigirán una talla máxima o mínima de ropa?

La verdad es que esto me invita a reflexionar sobre la discriminación que deben sufrir las personas obesas que como personas enfermas, suficiente tienen con su enfermedad, como para encima tener que aguantar psicológicamente las discriminaciones sociales que se deben cebar con ellas.

Pero volviendo al tema de discriminación Mercadona, me parece normal que se pida a una persona que trabaje de cara al público buena presencia, aunque es algo tan subjetivo que es difícil de valorar el límite. Pero de ahí, a obligar a su personal a ir maquillada, me parece un abuso total de poder y una discriminación difícil de justificar. Acepto como medida higiénica o de imagen de la empresa que no permitan a su plantilla que vaya a trabajar desaliñada. Exigir que se maquillen y que no puedan dejarse barba desarreglada ni llevar piercings ni tatuajes me parece indicativo del rango de discriminación que se debe llevar en esa empresa.

Probablemente, es una de esos hechos sutiles que nadie le da importancia, pero que suelen ser el hilo del cual tirar para visualizar otras discriminaciones que se asumen dentro de la normalidad y que no se visibilizan por ese juego entre estereotipos, educación, formación y construcciones sociales. Pero es importante que salgan a la luz para tomar conciencia y comparar situaciones que se han perpetuado en nuestras vidas y que de algún modo tienen efectos negativos en la sociedad.

En una escena de Planeta Libre, se explica la carga socialmente impuesta que soportamos las mujeres por nuestro aspecto físico. El diálogo es muy sutil, pero muy revelador de esta situación discriminatoria que sufrimos las mujeres.

miércoles, junio 01, 2011

Acampades i indignades aquí. En volem més. La glòria és nostra, no del Barça


Escrit per Clara, Marien i Pere.

El passat dimecres 25 de maig, a la Plaça Catalunya, a l’edifici de Caja Madrid, apareixia un nou cartell publicitari. Fons blaugrana amb un grup de jugadors del F.C. Barcelona i la següent frase: “Campions aquí. En volem més. La glòria és nostra.”

Aquell cartell era un símbol de l’imperi. Una provocació i una premonició. Un símbol masclista, patriarcal i impositiu. Un missatge que reforçava el del cartell anterior on apareixien dos pebrots (símbol sexista per excel·lència) amb el missatge: “El valor de tenir valors”. Malgrat la indignació que aquell cartell ens podia provocar a moltes, no pensàvem en aquell moment el poder simbòlic que podria arribar a tenir el divendres al
matí.

viernes, septiembre 10, 2010

Brecha social y desigualdad de oportunidades

La brecha social que vivimos en nuestros días es cada vez más significativa. Me refiero a la desaparición de la clase media (si es que algún día ha existido) y a la segregación social entre ricos y pobres. Tenemos una organización social basada en la familia católica (abuelas y abuelos, padre y madre e hijos) que deben hacerse cargo solidariamente los progenitores de sus descendientes mientras sean menores y los hijos de los padres cuando éstos ya no se valgan por sí mismos. Esto es parte de la llamada economía reproductiva que el mercado no valora monetariamente, no se considera en el PIB, ni en ningún indicador económico; pero alguien tiene que ir a hacer la compra para alimentar a las familias y tiene que educar a los niños para que tengan "valores". Por otro lado, tenemos un modelo económico basado en el trabajo. Si no hay trabajo, las arcas del estado que se alimentan de los impuestos y de las cotizaciones de la población activa se vacían y la protección social pública corre peligro de ser deficitaria y por tanto que la población quede totalmente desprotegida ante la falta de empleo, salud, vejez, accidentes, etc.

lunes, octubre 26, 2009

Carmín para gustar a todo el mundo


43'15" El Planeta Libre

- ¿Puedo ver lo que hay dentro de su bolso?

- ¿En el bolso? Sí, sí, claro.

- Es que tengo curiosidad por saber qué hay dentro

- No hay problema
Esto es para abrir las casas

- ¿Y esto? ¿Qué es esto?

- Es una barra de carmín

- ¡Ah! ¿Y para qué sirve?

- Para ponérselo en los labios. Así.

- ¡Vaya...! En los labios... ¿es un medicamento?

- No, no es un medicamento. Es para parecer bonita.

- Vaya...

- Para estar sexy

- ¿Sexy?

- Sí, bueno... Para gustar

- ¡Ah! ¿A quien?

- Pues a todo el mundo

- Eso debe de ser difícil

- Para que te quieran

- ¡Ah! Ya entiendo, una especie de medicamento que sirve para que todo el mundo te quiera

- Bueno, no es exactamente eso. Es...

- y si no se lo pone, nadie la querrá, ¿verdad?

- sí, sí, no es eso. Pero...
Es difícil de explicar

- ¿Qué he dicho algo que la ha puesto triste?

- No, no, no es nada

- ¿Y esto?

- Son fotos

- Este es Max, mis padres y los niños

- ¡Ah! Son las personas que usted quiere
Y entonces, ¿por qué no llevan carmín?

martes, septiembre 29, 2009

Elogio a la mujer brava

Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Por: Héctor Abad

A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.

La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran "no más usted me avisa y yo le abro las piernas", siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias).

A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.

Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.

Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.

Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.

miércoles, septiembre 23, 2009

Cuidadora de la familia, sustituta del Estado y sostén de las pobrezas más extremas

Gustavo Duch Guillot
Ex Director de Veterinarios Sin Fronteras
Colaborador de la Universidad Rural Paulo Freire

Ella. La que llega agotada de cuidar a Doña Amelia. De levantarla, lavarla y vestirla. De acomodarla –poco a poco, Doña, -en la silla de ruedas y ayudarla a tomar su leche con galletas, mientras le cuenta de su infancia en Los Cruces, Guatemala. Y le conversa de sus padres y su hermana, con la que ayer habló en el locutorio. Parece que tuvieron mala cosecha del maíz este año, que llovió poco. Y no pueden comprar ni pollo, ni huevos, ni tan siquiera frijoles -que se pusieron a precio de oro, se lamentó Bernadina. Le enciende la tele y Doña Amelia retoma su ganchillo. Pone una lavadora y aprovecha para salir a comprar, para la Doña y para su casa. Comen juntas y mientras la señora hace solitarios ella arregla la cocina, barre y friega el piso. Le ayuda a acostarse y cargada con las bolsas de la comida, regresa hacia su casa.

Ella. La que antes de salir para donde Doña, levantó y preparó el desayuno de sus hijos y esposo. Y puso una lavadora, y destendió la ropa de ayer que apila para después de cenar.

Ella. La que los sábados, que sólo está por las mañanas en casa de Doña Amelia, después de preparar la comida a los suyos baja hasta la oficina de cambio que pusieron unos dominicanos y ordena un envío de 70 euros a nombre de Bernadina Lobos. Para frijoles, pollo y huevos.

Pero hoy es un día especial. Llevaba varios meses ahorrando. Escogió una de “eficacia garantizada”, según el anunciante y pagó en efectivo. Según le aseguraron, el comercio se encarga de entregar allá en Guatemala capital, el mismo modelo de lavadora al destinatario señalado.

-Ay Bernadina, que ya no tendrás que bajar al rio dos veces al día, -le dijo orgullosa desde el locutorio.

Siete de cada diez mujeres latinoamericanas en España, son triplemente cuidadoras: por un lado, de las personas para las que trabajan; por otro, de su propia familia en España; y, en tercer lugar, de la familia que han dejado en sus países de origen, a las que, la mitad de ellas, les envían más de la mitad de su salario”, informa Europa Press.

Sobre una mujer, tres trabajos: cuidadora de la familia, sustituta del Estado y sostén de las pobrezas más extremas. Jornadas gratuitas en el hogar y mal pagadas fuera. Y sin derechos sociales, generando las plusvalías que el capitalismo (varón), se embolsa.

viernes, diciembre 05, 2008

Carta a un maltratador


Fernando Orden Rueda 2o de Bachillerato, de Ciencias de la Salud. IES Bioclimático, de Badajoz. II Premio del II Concurso Nacional 'Carta a un maltratador', convocado por la Asociación 'Juntos contra la violencia doméstica'

Para ti, cabrón: Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado... porque la has maltratado. ¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras... Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu 'método de disciplina' intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja?

Te lo diré: Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe... La acobardas, la empujas, le das patadas..., patadas que yo también sufría. Hasta aquel último día. Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio.

Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera cómo eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos... Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender.

Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres.

La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared. Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no!–dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada.

Me puse contento antes de tiempo. Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez...

Y sucedió. Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre.

Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá.

Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mi Y ahora me dirijo a ti. Esta carta es para ti, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que sólo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida.

Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón.

sábado, julio 12, 2008

Igualdad en clave de género

La igualdad de oportunidades es responsabilidad de las mujeres, sólo nosotras podemos movilizarnos para conseguir las mismas condiciones y oportunidades. Hemos de tener en cuenta que tradicionalmente, la responsabilidad de nuestra educación ha recaído sobre las madres y son ellas quienes nos han transmitido unos valores u otros.

Esther Mujawayo
superviviente al genocidio de Ruanda nos ofrece su experiencia. Las viudas de Ruanda tenían que sobrevivir y para hacerlo debían ser transgresoras, debían ordeñar vacas y construir vivienda, tareas que sólo realizaban los hombres y que si una mujer hacía, estaba mal vista. Después del genocidio no tenían más remedio que saltarse los roles tradicionales, romper tabúes . Ellas fueron transgresoras por necesidad, sus hijas no entenderán otra forma de hacer que esa: la superación y la independencia.

Si está en nuestras manos, a qué esperamos. No sólo depende de la educación de las generaciones futuras, también está en nuestras manos, en nuestras acciones actuales. Debemos transgredir, atrevernos a cambiar el paradigma y ser creativas y solidarias. Tenemos la responsabilidad de ayudar a la sociedad a cambiar con nosotras:

- Dirigirnos a un público mixto en género femenino y hacer entender que el lenguaje nos obvia si no utilizamos el lenguaje adecuado.

- Negarnos a cualquier tipo de violencia y denunciarla.

- Negarnos a facilitar datos personales irrelevantes para nuestras contratación: edad, intención de tener familia, estado civil... ¿De verdad va a influir esto en nuestra profesionalidad? Los índices más elevados de ausentismo se ostenta por problemas con el alcohol que nada tiene que ver con datos personales.

Para tener un desarrollo adecuado de nuestra sociedad, es necesario un equilibrio y ese equilibrio sólo es posible con la igualdad. Nosotras podemos dar a la economía actual un toque "femenino" de solidaridad y coopetividad. Una sociedad en que la transgresión no sea sinónima de agresión, sino de innovación, cooperación para ser más competitiva y solidaridad.

"Este siglo será la condena de los particularismos"
Octavio Paz


La igualtat té sexe?

viernes, noviembre 30, 2007

Igualdad de género: notas libros Lucía Etxebarría

El concepto de género está sometido a manipulaciones sociales. Una convención impuesta. No asociada a factores biológicos. Nacer hombre o mujer no supone implicaciones de comportamiento irreversibles. Nos comportamos como tales por educación. Los roles sexuales se aprenden en función de los hábitos culturales. No son innatos. Las mujeres no son hembras porque lleven tacones. Los hombres no son machos por llevar corbata.
Beatriz y los cuerpos celestes, Lucía Etxebarría (pág. 204)

Una mujer, me decía mi madre, no debe ir sola a un bar. Todo el mundo sabe qué es lo que buscan en los bares las mujeres sin compañía.
Beatriz y los cuerpos celestes, Lucía Etxebarría (pág. 23)

Su hermana mayor se casó con un gañan de manos rojas y cintura de barril cuyo único mérito aparente parecía ser la seguridad de que en un futuro sería capaz de llevar una granja.
Beatriz y los cuerpos celestes, Lucía Etxebarría (pág. 35)

¿Qué pasaría si me dirigiera a alguno de esos chicos guapos del autobús y le dijera. aquí estoy, haz conmigo lo que quieras. ¿Hace eso una mujer?
Beatriz y los cuerpos celestes, Lucía Etxebarría (pág. 53)

"Herminia, hija, qué niña tan antipática y tan rara has criado, más tiesa que un palo, más seca que una alpargata". De haber sido yo un chico seguro que no habrían insistido tanto, y quizá yo no habría acabado tan obsesionada con mi aspecto.
Beatriz y los cuerpos celestes, Lucía Etxebarría (pág. 120)

Se hablaba de ocupaciones etiquetadas como más o menos adecuadas para la virilidad de un hombre o más o menos incorrectas para la feminidad de una mujer. A las mujeres les correspondía una cierta forma de docilidad, de refinamiento, de sensibilidad de gustos, de comportamientos. Ellos eran más fuertes y rudos, menos sensibles, más encaminados al trabajo duro.
Beatriz y los cuerpos celestes, Lucía Etxebarría (pág. 130)

Cuando la niña creció su madre, su padre y sus tías se pusieron de acuerdo por una vez. La niña no podía quedarse en Oviedo, porque allí todo el mundo sabía lo de su enfermedad, y resultaría imposible casarla. Al padre, que era abogado y había estudiado en Madrid, no le apetecía condenar a la niña a la maledicencia de los ignorantes, y a la madre y a las tías les parecía una pena que una delicia de chica como aquella, tan fina y tan mona, se tuviera que quedar a vestir santos.
Beatriz y los cuerpos celestes, Lucía Etxebarría (pág. 149)

Entonces me quería de verdad, y yo me casé con él segura de él, de que él me cuidaría toda la vida. Él, que había imaginado niños correteando por la casa, uno o dos varoncitos que perpetuaran su nombre y una niña que heredara la belleza de la madre, se decepcionó al ver que aquellos niños no llegaban y se cansó pronto de ella, como un niño que, aburrido de jugar, relega para siempre a un rincón aquel cochecito por el que había suspirado tantas meses.
Beatriz y los cuerpos celestes, Lucía Etxebarría (pág. 152)

[...] Las susodichas guías tampoco tenían desperdicio: en una decía algo así como “al cuarto mes de embarazo te podrán hacer una amniocentesis y sabràs el sexo del bebé. Ya puedes llamar a la abuela y decirle si tiene que tejer los patucos azules o rosas”
Un milagro en equilibrio, Lucía Etxebarría

jueves, noviembre 29, 2007

ADREÇAT A UNA ESCRIPTORA QUE EQUIVOCAVA ELS GÈNERES PER CULPA D’UN FEMINISME MAL ENTÈS

Dedicat a la secció Filològica de l’Institut d’Estudis Catalans per la seva enorme tasca de posar al dia, amb tanta promptitud la normativa lexical de la nostra llengua.

Permet-me, dona, que faci una esmena
a l’únic vici que tinc del teu noble estil,
que, potser per afany antiviril,
gènere i sexe confon i malmena.

Si té una dona una professió
només per homes fins ara exercida,
has de pensar que pot ser suïcida
feminitzar-la amb un nom carrincló.

Si una dona és doctor i li dius doctora,
no està gens malament, car t’ho permet
(sense forçar cap deure ni cap dret)
l’analogia de senyor i senyora.

Si és dentista, l’hauràs de deixar igual:
no fóra bo de dir-li “dentitessa”;
si és metge, sí que li pots dir metgessa
sense fer cap error gramatical

(tot i que el nom també escau a la dona
que és del metge d’un poble la muller).
I, si fas de tot el que et diré,
detectaràs què sona i què no sona.

Si una dona fa versos, és normal
de dir-li poetessa (fóra indigne
pensar que el femení no li és prou digne,
o bé que el masculí li fa menys mal).

És lleig, en canvi, dir-li “la poeta”
ferint la concordança i el bon gust;
però és que a més a més és tan injust
com dir “profet” a un home que és profeta.

I vicerversa: si dius “prostitut”
a un home que es dedica al vell ofici
que permet fer amb el cos un benefici,
què et privarà de dir-li també “put”?

O si una dona (i d’això pren-ne nota)
pilotés helicòpters i avions,
ni que et doni el ser dona mil raons,
seràs capaç de dir-li mai “pilota”?

Igualment trobaria que és molt trist
decidir que és “planet” aquest planeta,
dir “trompet” a un que toqui la trompeta
i a un arrencaqueixals dir-li “dentist”.

Els gèneres i els sexes, escriptora,
no són mai totalment coincidents,
i, per més que t’hi facis amb les dents,
cap furor femení no és mai “furora”.

Els codis de la llengua són molt nets:
no tenim “sargants”, ni “cocodriles”, ni “cigals”, ni “llenguades”, ni “mandriles”, ni “gavins”, ni “esparveres”, ni “orenets”.
Ni un tren no pot ser el mascle d’una trena,
ni és una fila el femení d’un fil,
ni vila no designa “dona vil”,
ni mai no fan l’amor el be i la bena.

I és que, posem per cas, un esparver
tant pot ser mascle com pot ser femella;
el seu nom masculí s’aplica a ella
i a ell ensems. Ni hi tenim res a fer.

Homes i dones, rebutgem la broma
dels hòrrids masculins i femenins!
El sexe i el llenguatge són sublims;
si fent l’amor no hem de ser mai mesquins, tampoc no hem de ser un plom usant la ploma.

Poema de Salvador Oliva