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martes, mayo 19, 2015

Huelga de todas

¿Qué pasaría si TODAS las mujeres dejaran de trabajar? 

¿Dejaría el mundo de comer?

¿No se podría ir al colegio?

¿Alguien cambiaría los pañales y limpiaría los mocos a las criaturas?

¿Quienes jugarían con ellas?

¿Qué les pasaría a las personas postradas en cama que necesitan atención las 24 horas del día?

¿Qué pasaría en los hospitales sin enfermeras?

¿Estarían las viviendas habitables después de un día entero sin que las mujeres trabajaran?

Todas las mujeres, quiere decir TODAS. No vale tirar de las cadenas globales de cuidados que traspasan la invisibilidad y precariedad de los trabajos que sostienen la vida a manos de otras mujeres venidas de otros países.

Hoy se ha convocado la Huelga de Todas. Sabemos que muchas mujeres, sobretodo las que viven situaciones más precarias, no podrán abandonar sus puestos de trabajo al lado de una persona enferma o que requiere atención durante 24 horas para participar en algunas acciones que se han convocado hoy. 

Pero sí podemos tirar de la herencia histórica de las mujeres y aprender de los boicoteos al consumo del azúcar cuyo fin era abolir la esclavitud y el comercio de personas entre África y América.

Hoy puedes apoyar la Huelga de Todas y su manifiesto, no consumiendo. Es una acción descentralizada que se puede notar si lo apoyamos todxs. 

Porque el reconocimiento de todas esos trabajos invisibles y que mantienen la economía llamada productiva es algo que se gestiona socialmente.

Es una reivindicación de algo que nos incumbe a todxs, porque todxs somos vulnerables.

Porque estamos cansadas de encarnar precariedades.

Porque estamos cansadas de escuchar paridad que se confunde con división horizontal del mercado productivo.

Porque estamos hartas de oír tareas domésticas. ¿Acaso no son trabajos domésticos?

Porque estamos hartas de que nos utilicen para poner el capital en el centro y que se invisibilice el trabajo de cuidar la vida.

LAS MUJERES MOVEMOS EL MUNDO. ¡AHORA LO PARAREMOS!

domingo, julio 15, 2012

El congelamiento del cuerpo de las mujeres

De Laura Gutman

Para comprender la lógica de nuestra sociedad basada en la dominación, observemos que el problema no está en el niño que no encuentra el cuerpo de su madre al nacer, sino en esa madre que no siente –espontáneamente- apego hacia su hijo. Ese es, desde mi punto de vista, el verdadero drama de la civilización. Las mujeres –al igual que los varones- provenimos de historias de desamparo, falta de cuerpo, mirada, disponibilidad afectiva, ternura, leche o abrazos. Entonces hemos aprendido tempranamente a congelar las emociones, el cuerpo, los deseos y las intuiciones. La distancia que hemos instaurado para que el dolor no duela tanto, luego nos ha convertido en las mujeres que somos hoy: desapegadas y secas. Ese frío interno, es lo que nos imposibilita sentir compasión y apego por el niño. Todo niño humano nace de un vientre materno y anhela permanecer en un territorio similar. Esto es intrínseco a todas las especies de mamíferos. El verdadero problema es que las madres humanas hemos anestesiado nuestro instinto de apego, con el objetivo de no seguir sufriendo por esa distancia vivida cuando nosotras mismas hemos sido niñas. Es una rueda que gira en torno a lo mismo: vacío, distancia con la propia madre, congelamiento del cuerpo y de las emociones, anestesia vincular, luego imposibilidad o corte frente al instinto de apego sobre la nueva cría.