Mi hermano ha elegido un capítulo de la magnífica obra de John Steinbeck "Las uvas de la ira" y dice:
Está tan bien escrito y toca tantas fibras que da gusto reescribirlo. (Es sólo un capítuo y de los breves):
Capítulo XXI de "Las uvas de la ira" de John Steinbeck:
"Los que habían salido de sus tierras, los que andaban buscando
trabajo, ahora eran emigrantes. Aquellas familias que habían vivido y
muerto en cuarenta acres, que habían comido o sufrido hambre con el
producto de cuarenta acres, tenían ahora todo el Oeste para vagar. Y
andaban escabulléndose, buscando trabajo; y las carreteras fueron
corrientes de seres errantes, y los márgenes de los caminos hileras de
tiendas y chozas. Detrás de ellos iban llegando más. En el territorio
central y del Sudeste había vivido una clase agraria que no había
cambiado de sistema al compás de los adelantos industriales, que no
había cultivado sus tierras con máquinas y que no conocía su fuerza ni
el peligro que representaba en otras manos. Nos habían comprendido las
paradojas de las industria. Sus sentidos podían entender todavía lo
ridículo de la vida industrial. Y entonces, de improviso, las
máquinas los desalojaron y los lanzaron a hormiguear por los caminos.
El movimiento los transformó; las carreteras, los campamentos a lo largo
de los caminos, el miedo del hambre y el hambre misma los trasformaron.
Los niños sin pan los transformaron, la eterna mudanza de un sitio a
otro los transformó, los soldó unos a otros, los unió..., es hostilidad
que se manisfestaba en los pueblos en los que los ciudadanos se
agrupaban y armaban como para repeler a un invasor..., escuadrones con
mangos de azadas, empleados y pequeños comerciantes con rifles guardando
el mundo contra su propia gente.