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miércoles, enero 28, 2015

La historia del hombre

Cuento del anciano en Apocalypto:

El hombre estaba solo, anegado en profunda tristeza. Los animales se acercaron a él y le dijeron:
"No nos gusta verte tan triste. Pide lo que quieras y te será concedido"

El hombre dijo:
"Quiero tener buena vista"

El buitre respondió:
"Tendrás mi visión"

El hombre dijo:
"Quiero ser fuerte"

jueves, enero 03, 2013

El país del sudor de la frente

Había una vez un país donde la gente escogía a lo que dedicar la vida en función de una ley que se llamaba "oferta y demanda". Esa ley regulaba el prestigio de los trabajos y la gente trabajaba a cambio de dinero, lo llamaban sueldo.

En ese país, las personas elegían si querían estudiar o trabajar a edad muy temprana y esa elección las condenaba el resto de sus días. Así, cuando empezaban a trabajar, elegían su trabajo en función del sueldo, de los horarios y del tiempo libre. A nadie se le ocurría trabajar en aquello que le gustaba. El trabajo era un castigo.

A la persona que le gustaba cocinar, se dedicaba a mover papeles en un despacho. A quien le gustaba mover papeles, estaba apretando tuercas en una fábrica. A quien le gustaba pescar, estaba recogiendo basura. A quien le gustaba investigar, estaba apagando fuegos... ¡Nadie hacía lo que le gustaba y había trabajos mal vistos!

En esa sociedad tan extraña, lxs familias estaban formadas por madres y padres que tenían que mantener a menores hasta los 18 años y luego pagarles los estudios. ¡Imagínate! ¡Pagarles los estudios! Eso significaba que a partir de los 18 años, esas personas condenaban su desarrollo, su madurez y su independencia si querían continuar estudiando y que sus progenitorxs tenían el deber de mantenerlos.

miércoles, julio 27, 2011

Mamut muerto en el sótano


De Dorón Rosenblum
Érase una vez un hombre que en el sótano de su casa yacía muerto un gigantesco mamut. En un primer momento, el ligero olor que emanaba de allí sólo molestaba a aquellos con narices de fina sensibilidad. Pero poco tiempo después, los vecinos también comenzaron a notarlo. Entonces el hedor se extendió por todas partes.

A medida que pasaba el tiempo, el cadáver atraía insectos y toda clase de bichos. Sin embargo, el dueño de la casa encontró conveniente ignorar por completo la situación. ¿Qué importaba si había una cucaracha o algunas hormigas, aquí o allá, escabulléndose a lo largo de los paneles? De hecho, el hombre sabía muy bien de qué se trataba esa cosa desagradable que ponía en peligro a todo el edificio y que estaba abandonada allí, en medio de una pululación de alimañas, y pudriéndose entre los cimientos. Pero a causa de la profunda repugnancia que le provocaba la sola idea de tener que acercarse a ella para poder sacarla, prefirió dejarlo para más tarde.

domingo, marzo 29, 2009

Invadir el mundo

Un filósofo cínico vivió largo tiempo en la Corte del rey Pirro. Pirro, que era un conquistador, una especie de Alejandro de los persas, estaba constantemente haciendo planes de invasión y de conquista. Un día llegó donde el filósofo, quién se encontraba tumbado a la sombra de un árbol en el jardín del palacio, y le dijo:
- He hecho un plan y mañana mismo salgo con mi ejército. Vamos a cruzar el estrecho y a conquistar toda Grecia, todo el Peloponeso.
A lo cual respondió el filósofo:
- Muy bien. Y después, ¿qué?
- Después continuaremos adelante, hacia Italia, respondió Pirro.
- ¿Y después?, interrogó nuevamente su interlocutor.
- Pues seguiremos y procuraremos llegar hasta el final del mundo.
- Bueno, muy bien, ¿y después?
- Bueno, ya después habré conquistado todo el mundo.
-¿Y entonces qué?, volvió a preguntar el filósofo.
Y dijo Pirro:
-Entonces podré descansar.
Ante lo cual el filósofo concluyó:
-Bueno, si de lo que se trata es de descansar, por qué no te sientas aquí conmigo bajo este árbol y empezamos directamente, sin tanto trajín.

Fuente: http://yoriento.com/2008/12/historia-metafora-rey-pirro-estilo-de-vida-objetivos-orientacion-coaching.html

Productividad: el pescador y el industrial

«Un rico industrial del norte se molestó al encontrar a un pescador del sur tranquilamente recostado en su barca y fumando pipa.
– ¿Por qué no has salido a pescar?, preguntó el industrial.
– Porque ya he pescado bastante por hoy, respondió el pescador.
– ¿Y por qué no pescas más?, insistió el industrial.
– ¿Y qué iba a hacer con los peces?, preguntó a su vez el pescador.
– Ganarás más dinero –fue la respuesta–. De ese modo podrías poner un motor a tu barca. Entonces podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Entonces ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon. Pronto ganarías para tener dos barcas… y hasta una verdadera flota. Entonces sería rico como yo.
– ¿Y qué podría hacer entonces?, preguntó de nuevo el pescador.
– Podrías sentarte y disfrutar de la vida, respondió el industrial.
– ¿Y que estoy haciendo en este preciso momento?, respondió satisfecho el pescador».

Cuento: vendedora artesana y turista occidental

Cuentan que llegó una extranjera occidental hasta un pequeño puesto que una indígena tenía al lado de la carretera, donde vendía pequeñas artesanías apenas expuestas en una manta. El hombre le preguntó por el precio de algunos objetos. Viendo lo económicos que le resultaban se ofreció a comprarle toda la mercancía, a lo que la indígena le respondió:

-Y mañana, ¿qué vendo yo, señor?

viernes, octubre 06, 2006

Síndrome de la rana hervida

Que los humanos no le hagamos ni puñetero caso al calentamiento global, contaminación, etc. se define en una película llamada "An Inconvenient Truth" de Al Gore como el síndrome de la rana hervida -"boiled frog syndrome":

Si intentamos introducir una rana en agua caliente, da un salto y se escapa. Pero si la introducimos en agua a temperatura ambiente y procedemos a calentarla lentamente, permanece en el agua hasta morir hervida.

La cuestión estriba en lograr que la especie humana "salte" antes de sucumbir víctima inconscente de los "pequeños cambios"

"Hasta el suave aleteo de una mariposa puede desencadenar un huracán en el otro lado del mundo" (Teoría del caos)

Son los pequeños cambios los que preceden a los grandes.

Como me ha recomendado Fernando de Grow & Win, os invito a que reflexionéis acerca de si queréis participar en el cambio y qué podéis hacer para mover vuestras alas como una pequeña mariposa.

"Se creía que el cielo es tan inmenso y claro que nada podría cambiar su color, que nuestros ríos son tan grandes y sus aguas tan caudalosas que ninguna actividad humana podría cambiar su calidad, y que había tal abundancia de árboles y de bosques naturales que nunca terminaríamos con ellos. Después de todo, vuelven a crecer."
Victoria Chitepo, Ministra de Recursos Naturales y Turismo de Zimbawe en Nuestro Futuro Común CMMAD

Educar para la sostenibilidad


La fábula de Olivier Clerc dice así:

Imagínate una cacerola llena de agua fría en la cual nada tranquilamente una pequeña ranita. Un pequeño fuego se enciende bajo la cacerola, y el agua se calienta lentamente.

El agua despacio, despacio se va poniendo tibia, y la ranita encuentra esto más bien agradable, y continúa nadando. La temperatura del agua, sin embargo, sigue subiendo.

Ahora el agua está caliente, más de lo que la ranita pueda gozar, se siente un poco cansada pero no obstante no se asusta. 

Ahora el agua está verdaderamente caliente y la ranita comienza a encontrar esto desagradable. Está tan debilitada, que soporta el calor y no hace nada.

La temperatura continúa subiendo, hasta que la ranita termina simplemente cocinándose y muriendo. Si la misma ranita hubiera estado metida directamente en el agua a 50 grados, con un golpe de sus patas inmediatamente habría saltado fuera de la cacerola.