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viernes, marzo 13, 2015

Del trabajo invisible

Quien todavía dude sobre el trabajo invisibilizado y en el cual se sustenta el mercado, voy a escribir unas lineas inspiradas, hoy, en un texto que encontraréis aquí de Corina Rodríguez Enríquez. Además, hoy, voy a pensar con lógica de mercado con la que no soy afín, básicamente por la falta de perspectiva y creatividad de quienes la dirigen y obedecen.

En las normoestructuras familiares establecidas, es decir, dos personas adultas en pareja con descendencia y ascendencia a cargo, o no, conviviendo bajo un mismo techo; existen negociaciones en la división del trabajo y en el aporte monetario en el mismo. Sólo una porción de la fuerza de trabajo disponible se vende en el mercado. 

Traduzco para quienes crean que uso un vocabulario demasiado rocambolesco, aunque imprescindible para prestar atención a algunos matices: socialmente se entiende como normal una pareja que convive con personas dependientes; en ese hogar, se come, se duerme, se hace la compra, se escucha y se consuela, se juega, se administra el presupuesto familiar, se ayuda a hacer los deberes, se cambian pañales, se limpia y se vende la fuerza de trabajo a cambio de un trabajo remunerado; pero otra gran parte de la fuerza de trabajo, como hemos visto, no se vende; no se valora monetariamente.

lunes, julio 21, 2014

Los recortes no solo dañan la salud y el bienestar de las poblaciones, sino también perjudican la economía

Cada vez existen más estudios científicos que demuestran que los recortes en Salud, Educación y en las areas de Bienestar Público tienen efectos adversos en la salud de las poblaciones. Pero como lo único que parecen entender las cúpulas de poder son cifras económicas, el estudio de Reeves publicado 'Globalization and Health' (2013 9,43) puede que les ayude a entender que los recortes en los presupuestos públicos no sólo condenan la salud y el bienestar de sus poblaciones, sino que también daña a la economía.

En su estudio compara los presupuestos de 25 países europeos desde 1995 hasta 2010 y analiza como se comportan las economías respecto al gasto público. Concluye que el gasto público actúa como multiplicador de la fiscalidad, pero que existe una marcada heterogeneidad en función del departamento donde se realiza el gasto. Un dólar invertido en defensa significó en este periodo una pérdida en la fiscalidad de -9,8; un dólar invertido en salud multiplica un 4,3.

viernes, febrero 21, 2014

Sobremedicalización

Llevo días leyendo opiniones de personas que están en contra de los recortes en sanidad y se preocupan por la 'pobrecita' industria farmacéutica.

Estoy redactando un artículo criticando la visión sesgada que se tiene de la salud y en consecuencia de la salud pública. No puede ser que se sigan defendiendo los intereses privados por encima de los intereses comunes. No se pueden recortar prestaciones sociales y apoyar que la población se atiborre de medicamentos.

La industria farmacéutica se ha encargado de publicitar remedios para los males sociales a base de medicamentos. ¿Obesidad? Tómate unas pastillitas. ¿Estrés e insomnio? Tómate unas pastillitas. ¿Colesterol? Tómate unas pastillitas.

¡Basta ya de que nos tomen el pelo! Entonces sale el o la entendida de turno y dice: ¡es una vergüenza esto de los recortes! La población no puede quedarse sin medicamentos. Vamos a financiar a las químicas que hacen medicamentos para que nuestra población siga con el estilo de vida que la enferma, pero puedan consumir medicamentos y de paso, mira tú, creamos unos cuantos puestos de trabajo.

Sé que he escrito deprisa y que esto necesita ampliarse, pero ya he dicho que estoy en ello. Mientras os dejo este gráfico que me parece que contiene mucha información útil del uso y abuso de los medicamentos.

Over-Medicated America
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jueves, noviembre 22, 2012

Le travail coûte-t-il trop cher?

De Guillaume Duval à "Alternatives Économiques" n° 318 (novembre 2012)

Le "choc de compétitivité". (...) Un tel choc est en effet censé, dans l'esprit de ses promoteurs, nous sortir d'un coup de la nasse de la désindustrialisation et du chômage de masse. (...) Pour l'essentiel, il suffirait, nous dit-on, d'abaisser brutalement le coût du travail pour les entreprises. Autrement dit, quel que soit le mode opératoire retenu, il n'y aurait qu'à diminuer un bon coup les revenus des salariés et de leurs familles. Que ce soit via des taxes supplémentaires amputant leurs salaires nets pour compenser la diminution des cotisations sociales patronales, si on souhaite conserver le niveau actuel de la protection sociale. Ou en taillant dans les revenus de transfert procurés par cette protection sociale, si on veut limiter la hausse des prélèvements sur les ménages. Dans l'esprit de ses partisans, un tel choc permettra de redresser les marges des entreprises, de limiter les déficits extérieurs en exportant davantage et d'attirer les investisseurs en France. Avec à la clef plus d'emplois et donc moins de chômage. Le problème c'est que les inconvénients certains d'un tel choc - l'appauvrissement des salariés et de leurs familles - se réaliseraient à coup sûr, tandis que les avantages que le pays est censé en tirer ont en revanche très peu de chances de se matérialiser dans le contexte actuel.

Un remède inadapté