Una compañera compartió en una red social una información no contrastada sobre los efectos de las ondas electromagnéticas en salud. Me hizo gracia ver las respuestas "técnicas" y el enlace a una contrainformación desmintiendo que hubiese relación probada científicamente sobre los efectos de las ondas de dispositivos móviles y wifis.
Si bien es cierto que la aparición del alarmismo sobre cualquier tema vinculado con la salud se aprovecha por toda suerte de iniciativas comerciales, muchas de dudosa efectividad. No es menos cierto que no hace falta ser "conspiparanoico" como dice alguien en un artículo para aplicar el principio de precaución casi siempre obviado por las empresas para proteger su lucro. El mismo lucro que por otro lado buscan aquellos productos de dudosa calidad.