El derecho al cuidado implica un “deber de cuidar” para toda la sociedad. La definición de lo que son los cuidados y de cómo deben organizarse está definida socialmente, impregnada de asunciones y de perpetuaciones de roles que conforman el imaginario colectivo. Los cambios sociales, etarios y económicos han conducido a nuestras sociedades a una crisis sistémica en la que ese imaginario colectivo ya no sirve y debe transformarse. Lo difícil es minimizar o ser conscientes de los sesgos que la praxis diaria y las políticas públicas puedan producir en las intervenciones de transformación.
Para definir los escenarios actuales y los deseables se requieren datos. Entre las herramientas disponibles para esa recogida de datos existen las Encuestas del Uso del Tiempo (EUT). Estas permiten visualizar sistemáticamente las grandes diferencias entre la cantidad de tiempo que las mujeres dedican al trabajo de cuidados no remunerados en los hogares comparada a la dedicada por los varones. (Pérez-Orozco, 2014)
